Category Archives: Editorial
Editorial
Como oriundos de este puerto, nacidos en Campo Rojo muy cerca de los muelles, vimos crecer y desarrollar a la Empresa Nacional Portuaria, ENP como un emporio natural que ha permitido con sus ganancias hacer crecer a la economía de este país y por supuesto permitir el adelanto incuestionable de nuestra ciudad.
Siempre escuchamos decir que el desarrollo de la ENP tendría que ir parejo al de nuestra ciudad, pero eso por momento no le importo a ciertas administraciones que llegaron a tomar las riendas de esa generosa empresa pues llegaron más a cumplir con el envío de las transferencias y “hacer negocios” cuando la situación era de bonanza y los gastos ni tan siquiera se sentían.
Que nosotros sepamos nunca se dio un acuerdo social que permitía establecer compromisos tanto de la autoridad portuaria con el municipio para impulsar de manera conjunta el desarrollo de esta ciudad puerto y así se diluyeron muchos años donde infructuosamente la gerencia de la ENP pretendió someter con su poder económico al gobierno local.
Desde la gerencia general su buscó en muchas oportunidades imponer –sin éxito- un candidato “portuario” para que llegara a la alcaldía y convertirla en una sucursal o dependencia de la ENP.
El 4 por ciento peleado y conquistado por el pueblo con el comité pro desarrollo llego a convertirse en un soporte financiero de la ciudad que inicialmente orientado para relleno, drenaje, pavimentación y alcantarillado fue manejado por la División Municipal de Desarrollo, pero que hace mas de dos décadas fue desnaturalizado para que esos recursos fueran manejados a gusto y antojo de la alcaldía.
Sin el 4 por ciento Puerto Cortes como ciudad no sería lo que hoy es y hay analistas que se atreven a señalar que esta ciudad pudiera estar en mejores condiciones si no se hubieran diluido en contratos onerosos que han servido para el aparecimiento de nuevos potentados afines a los gobernantes de turno.
La visión que se tuvo allá por 1965-67 de hacer crecer este noble como generoso puerto y la ciudad que lo alberga fue pregonada siempre por las sucesivas administraciones que llegaron y que siempre admitieron analizar los “problemas y posibles soluciones” para superarlos pero falto finalmente voluntad política sostenida para concretar.
Siempre debió haber sido y debe ser fundamental integrar una relación entre ciudad y puerto con una visión estratégica y ordenada. Hoy debe retomarse esa situación sobre todo cuando comienza a cambiarse el paradigma de la administración de la empresa y cuando aparecen las Alianzas Públicas Privadas en el muelle de gráneles y en la Terminal de Contenedores de Cortes.
Ojala sea cierto lo que dicen desde la presidencia de la república y desde el Congreso Nacional que la nueva modalidad concesionaria de la estatal portuaria sea consensuada social y técnicamente con los actores reales del puerto, como fue anunciado hace apenas unas horas por la gerencia general.
La ENP ya no debe ser manejada por improvisados y políticos por que solo daño y latrocinio le han dejado.
El sindicato también debe actualizarse y entender que los vientos de los nuevos tiempos han llegado y que muchos de sus afiliados que no hacen nada, o no se justifican debe evacuar obviamente respetándoles sus derechos y otras conquistas.
El personal supernumerario también debe ir entendiendo que la fiesta se acabó y que deben prepararse para la depuración que indefectiblemente viene lo que significara dejar sus cómodos sillones para eliminar esa carga improductiva que le permita recuperar el importe de esa planilla política para cuestiones más positivas.
Solo esperamos que ese proceso de modernización no sea impuesto de arriba hacia abajo, que sea complementario para la ciudad y para el puerto pensando en el futuro a largo plazo, buscando las mejores soluciones y siendo innovadores.
CATEGORIA
Ahora que Platense oficialmente descendió son muy pocos los socios, directivos o miembros de la Junta de Administración del equipo porteño han dado la cara ante la hinchada para externar sus opiniones o comentarios al respecto.
Como presidente del equipo, el alcalde Allan David Ramos Molina –hay que reconocerlo- ha tenido la valentía de referirse al tema y con su formación y experiencia de administrador de empresas ha buscado en lo posible tranquilizar los ánimos de la alicaída afición que vio como el equipo se derrumbaba al precipicio de la Segunda División.
Allan Ramos tiene un doble compromiso de mantener la categoría del Platense en la Liga Nacional del Futbol No Aficionados.
Primero, por que como dirigente deportivo tiene sobre sus espaldas la despreciable carga de haber vuelto a descender al equipo mimado de todos los porteños.
Segundo, por que como alcalde de esta ciudad y político-candidato a la reelección por una facción del opositor Partido Liberal necesita “una limpia de imagen” para volverse a presentar como alternativa para un tercer periodo en la alcaldía municipal.
En estos momentos la figura de Allan Ramos ha sido satanizada por sus opositores que se han alegrado por que el edilicio fracasó al frente del Platense y ese es –hasta ahora- su talón de Aquiles en su pretensión de seguir gobernando este puerto junto al grupo político-deportivo que hace más de dos décadas se empodero de las riendas municipales.
Nos hemos encontrado personas en la calle diciendo que “así como sacaron a Platense de la Liga Nacional, de igual forma van a sacar a Allan Ramos y su gente de la municipalidad y esto el perfectamente bien lo sabe de tal suerte que no ha escatimado esfuerzo alguno por aproximarse al dueño del Deportes Savio para comprar la categoría.
El alcalde y presidente aun del Platense sabe que antes de lanzarse a una nueva aventura política debe dejar fijo en la Liga Nacional al Platense porque la gente no le va a personar haberlo descendido y así por así –como Pilatos- presentarse a la reelección en la municipalidad.
La categoría del Savio esta tazada en unos 4 millones de lempiras. Las negociaciones están muy avanzadas. Las aproximaciones están dadas y hay fluida comunicación para consumar la operación mercantil de compra-venta.
Según lo que nos ha dicho el círculo íntimo de Allan, lo único que está obstruyendo el camino de la compra es que en Copan se quieren llevar los juegos con el Olimpia y el Motagua. Allí es donde está el detalle, como decía Cantinflas….
Se presume que en unos diez días tendremos más claridad sobre el tema de la compra de la categoría del Savio por parte de la junta directiva del Platense S.A de C.V, porque en estos momentos lo del dinero es secundario con tal de lanzar a Allan Ramos de nuevo a la reelección municipal sin los problemas derivados del descenso.
De donde saldrá el dinero para adquirir la categoría del Savio?
Eso no lo han dicho aun los actuales mandamases del equipo, pero se estima que de las mismas “suelas” del club, es decir comprometiendo la venta de alguno de los jugadores como el caso de Eddy Hernández. Por eso hay seguridad en la compra de la categoría para mantener al “tiburón” en Liga Nacional.
Los porteños en general están pagando un precio muy caro con el hecho de que el ciudadano Allan David Ramos Molina se aventurara presidir al Platense porque sus capacidades –que nadie se las niega- se disminuyeron tanto para gobernar la ciudad como para conducir a mejor destino al hoy descendido equipo porteño.
Muchos estiman de manera equivocada y por conveniencia que Platense es el reflejo de lo que pasa en la conducción de la ciudad y que tanto en la municipalidad como en el equipo se requiere ya de una alternancia en la dirección.
Sin duda que la compra de la categoría del Savio representara un gran alivio para la imagen e inmediata pretensión de Allan Ramos y no dudamos que en ese afán está empeñando sus mejores esfuerzos junto a sus más cercanos colaboradores.
Esperamos que de este embrollo del descenso salga bien librado, porque le conocemos su habilidad de maniobra a manera que esta experiencia -que desde un principio nosotros criticamos de buena fe- le sirva de acicate para que nunca más descuide sus responsabilidades para las cuales el pueblo porteño lo honro con su voto.
Aquí quedo demostrado lo del viejo refrán que el que “mucha abarca, poco aprieta” y el sombrero del Platense le quedó peor que la canción “El Sombrero de Gaspar” del cantautor dominicano Ángel Viloria de Santiago de Macori.
Editorial
Hoy me siento a ver a la junta directiva del Platense Sociedad Anónima de Capital Variable, el equipo empresa que descendió y cuyos socios mayoritarios no tuvieron este año un actuar pertinente a los intereses, ni a las expectativas de la afición porteña.
Quienes tomaron las mas equivocadas decisiones FRACAZARON esta vez en su rol de dirigentes.
Como empresarios del futbol sucumbieron tras cometer errores crasos y continuados que hoy los tienen negociando la compra de una categoría, más por orgullo que por decencia.
No quiero referirme a este tema del Platense descendido en el orden personal sino que en mi rol de ciudadano que ha consultado a muchos porteños indignados y contritos por lo que los mandamases de los “tiburones blancos” hicieron con el equipo en esta temporada.
Claro que hay explicaciones que encontrar, por haber conducido de manera equivocada al equipo a la ruta de la Segunda División.
Justamente en un año cuando la tricéfala presidencia recayó en conspicuos miembros de la sociedad empresarial y política de nuestra ciudad la categoría de privilegio del Primer Campeón de la Liga Nacional del Futbol No Aficionados se perdió por segunda vez.
Cuando las cosas desde el origen están mal, se siguen desarrollando mal, sin duda que terminan mal. Esa fue la ruta que siguió la directiva del Platense en el presente torneo.
En una empresa como Platense, lo que piensa y siente la afición sale sobrando, por que el grupo de accionistas son los que mandan, y si se equivocan siguen mandando y el resultado obtenido en esta oportunidad ya lo conocemos.
Lastimosamente los adláteres, por conveniencia emprendieron una campaña mediática con poderosos somníferos que ocultaron la verdad en su momento pero nunca el descalabro administrativo y deportivo en que cayó el equipo en este campeonato.
Con el derecho que me da la responsabilidad de apreciar en su exacta dimensión el dolor de los que todavía no entienden que al menos en escritura pública Platense es una Sociedad Anónima de Capital Variable les diremos que esta segunda salida aparte de dolorosa es muy costosa.
¿Dónde quedaron los dineros provenientes de la venta de los jugadores transferidos en el último año?
¿Por qué se dejo a una sola persona manejar las contrataciones a su libre albedrio, más por capricho que por consenso o criterio técnico?
Estas son apenas algunas preguntas que se hacen los aficionados y fanáticos del club que de repente jamás sabrán, por qué lo intimo de la empresa Platense le pertenece a sus dueños –léase socios- y a nadie más.
La aparente organización de la empresa deportiva porteña resulto ser al final un cuerpo totalmente desorganizado y desordenado por decirlo de alguna manera en esta oportunidad, tomando medidas erráticas y diametralmente erradas.
Sabemos que el orgullo dirigencial del Platense los tiene en estos momentos finiquitando una millonaria operación comercial de compraventa de la categoría para que el equipo permanezca en la liga de privilegio y que el descenso alcanzado en el campo de juego por meritos propios, sea tapado de inmediato como los hacen los gatos.
Pero podrán adquirir la categoría, y mantenerse en la Liga Nacional otro año más pero a nuestro juicio con los mismos actores dirigenciales y deportivos que llevaron al sepulcro del descenso, de la forma en que están actuando, no tendrán tiempo de modificar la estructura, ni el rumbo que nos ha dejado esta amarga experiencia.
La inseguridad e incertidumbre administrativa que genera en estos momentos la empresa Platense debe llamar a sus socios a que actúen con mayor seriedad y que definan una reingeniería interna no importa a que costo, porque en todo caso siempre la inversión es alta y ahora el dinero también es muy escaso para botarlo así nomas.
Platense merece ser un equipo competitivo, con jugadores de calidad, con dirigentes exitosos en el campo deportivo. El reto es superar la triste realidad de este segundo descenso con altura, con discernimiento, haciendo un análisis juicioso y ecuánime del colapso.
Si de veras así se hace, allí encontraran la verdadera respuesta al fracaso de hoy.
Hay que pensar en Platense primero y después en los negocios que genera esta institución.
Listo y servido
En Semana Santa nos dimos tiempo para pensar en la salida del equipo empresa Platense Sociedad Anónima de Capital Variable de la liga Liga Nacional del Futbol No Aficionado y me imagine a muchos de mis amigos tristes cuando en las cadenas de radio y la televisión le colocaban las tradicionales golondrinas.
Platense hace ratos descendió. Los que juegan han sido incapaces de ganar un tan solo juego y a tres fechas del cierre del torneo no podemos esperar milagros con jugadores que han sido reciclados de otros clubes del futbol superior de nuestro país.
El día que se confirme la noticia del descenso será una fecha muy triste para Puerto Cortes y sus fanáticos seguidores.
Ni quiero imaginarlo porque los hechos tristes son así, lúgubres, inexorables.
Veo ya a los narradores, cronistas y periodistas que hicieron miga con Platense hablando que el equipo vuelve, que se va a levantar, que se comprara la categoría en fin alentando el funeral con piadosas expresiones para que los hinchas y muchos porteños no sufran por un evento que se dejaba venir hace años.
No voy a buscar culpables del colapso del Platense aunque los hay y de sobra conocidos.
No soy juez para sentenciar ni mucho menos.
El asunto está que Platense se nos fue señores y su retorno –al menos jugando no comprando categoría- podría ser incierto con esa plantilla a quien el profesor José de la Paz Herrera “Chelato” diagnostico que ni en Segunda División debía estar, porque sencillamente no tienen NADA.
Pero como el dinero lo compra todo ahora, lo más probable que muchos millones aparezcan en el escenario para adquirir una categoría para mantener el orgullo empresarial de quienes hoy rectoran la institución deportiva emblemática del puerto.
Menos mal que don Roberto Mejía se nos adelantó en el viaje hacia lo ignoto, porque este humilde pero bien ponderado pionero dirigente platensista se hubiera muerto en estos días de una infartante cólera irreversible.
Muchos dirigentes- socios ya se andan escondiendo, no acuden al estadio. Hace días que dejaron de ir al Excélsior, por que como prósperos comerciantes o empresarios que lo son saben que deportivamente fracasaron en sostener al “tiburón blanco” en la división de privilegio.
El descenso de Platense era hace ya unos tres años atrás “crónica de una muerte anunciada” y desde entonces sabemos que lo que restaba era que ocurriera algo sobrenatural como si estuviéramos en los tiempos bíblicos.
A Platense lo mataron las malas decisiones de quienes las tomaron en su momento.
Decisiones que en todo caso resultaron siempre onerosas y cuyos responsables deberán asumirlas y hasta retirarse del escenario dirigencial.
Aunque la agonía del tiburón se prolongue por dos o tres semanas más, el equipo que en un tiempo fue del pueblo ya ratos anda con las “coronas en el lomo” y todos en el puerto tenemos que aceptar esa triste realidad de que en este torneo fuimos pésimos y el premio es la salida del grupo donde están los llamados grandes del redondo nacional.
Futbolísticamente -o su equivalente clínico- Platense ha pasado a mejor vida y ahora solo resta a ver si el oxígeno –léase dinero- podrá resucitarlo del purgatorio a la que este equipo fue sometido por la mayoría de sus accionistas.
El consuelo es que grandes del futbol mundial han descendido, tal el caso de River Plate.
Platense se sobrepuso ya a un descenso con jugadores de gran valía y hasta de talla mundialista, pero hoy la plantilla esta liquidada por mucho que algunos colegas quieran matizar esta triste realidad.
¿Comatoso Platense?
Los opinilogos del deporte no están hablando cosas buenas del Platense y no es por “mera coincidencia”.
Se trata que el equipo en su conjunto viene dando tumbos ya ratos y esa afectación como que está en su etapa terminal derivados de los pobres resultados que está dando la plantilla ya sea en el Excélsior o en otras canchas del país, como la de Ceiba donde los “tiburones” se presentaron el pasado sábado ante el Vida.
No hubo medio de comunicación que no se expresara de buena forma del Platense y esto se viene dando ya ratos como pavimentando ya el camino para que esta institución deportiva local Sociedad Anónima de Capital Variable se deslice irremediablemente hacia la división inmediata inferior.






